Los que fuimos a EGB seguimos recordando la serie “El Coche Fantástico”, con malos muy malos, buenos muy buenos, un coche, KITT, precursor de los vehículos autónomos, y una frase, “KITT, te necesito” que precedía a los encargos de su usuario, Michael Knight.

Debemos ser unos cuantos los que recordamos esa serir, y alguno debe trabajar en la Dirección General de Tributos. Solo así se explica el criterio que emana de la consulta V1387-20, de 13 de mayo, en la que se determina que la restricción de movimientos impuesta por el Estado de Alarma no es óbice para que el trabajador tenga que seguir imputándose un rendimiento por el vehículo que le cede la empresa. Vehículo que no podía utilizar, precisamente por el Estado de Alarma.

El argumento es que el Estado de Alarma no supone la inmovilización del vehículo, sino la limitación de desplazamientos. Yo, la verdad, es que no alcanzo a entender la diferencia en los trabajadores no esenciales que se vieron obligados a permanecer en sus domicilios sin ir a trabajar.

Caso aparte es Michael Knight, que podía mandar a KITT a hacer recados. Y la imputación de rentas por ese coche no será pequeña.

A ver cuál es la próxima ocurrencia.

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